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Robert Walser llegó a mi, como tantas otras veces me ha ocurrido, leyendo un libro de Enrique Vila Matas. De inmediato intenté buscar algo de su obra en un biblioteca de barrio y encontré quizás su obra más conocida, Jacob von Gunten, que junto a Los hermanos Tanner es su obra principal.
Walser nació en Suiza en el año 1878 y durante su vida cambió con frecuencia no sólo de profesión, sino también de residencia; dejó los estudios muy joven y se dedicó a cualquier oficio que pudiera ayudarle a ganarse la vida. A una edad avanzada comenzó a tener problemas psicológicos y fue ingresado en el manicomio de Wladau para pasar finalmente a Herisau.
El paseo comienza con una salida del autor para dar una caminata por su pueblo. En su itinerario se para sólo en los mínimos detalles y acontecimientos. Su escritura es fluida, genial; sus descripciones están llenas de movimiento. Eso es lo más admirable del escritor suizo, su capacidad para captar los detalles, lo que no parece más nimio. Si lo seguimos se abre a nuestros ojos una vida maravillosa que antes no conocíamos; nos transmite su optimismo y su forma de ver la vida: una vida bohemia que muchos queremos para nosotros y tenemos al alcance de nuestras manos.
Por eso, hago estos palitos, porque son una mezcla sencilla de ingredientes básicos y el resultado también es sencillo; además, son fáciles de hacer, de manera que podemos ser felices con ellos y descubrir la BELLEZA sencilla de la vida. La capacidad de observación, no tener prisas nos hace ganar en profundidad. En la cocina también necesitamos serenidad, dulzura y reposo fijándonos en los detalles, en los ingredientes, disfrutando de ellos, así todo ganará en sabor y el resultado impresionará a nuestros invitados.
Las barritas podrían acompañar a un paseante que comienza su día así:
" Hasta donde puedo acordarme hoy, cuando escribo todo esto, me encontraba, al salir a la calle abierta, luminosa, alegre, en un estado de ánimo romántico-extravagante, que me satisfacía profundamente. El mundo actual que se extendía ante mis ojos me parecía tan bello como si lo viera por primera vez. Todo lo que veía me daba la agradable sensación de cordialidad, bondad y juventud."
Siempre es posible leer este libro como si fuera la primera vez, siempre lo estrenamos porque el entusiasmo de Walser penetra en nosotros y llegamos a sentirnos capaces de todo, también de vivir una VIDA BOHEMIA.
Walser fue admirado por grandes escritores: Kafka, Benjamin o Robert Musil, es decir, tuvo cierto reconocimiento en vida, pero como habéis podido leer no disfruto de una vida fácil.
"“A veces ando errante en la niebla y en mil vacilaciones y confusiones, y a menudo me siento miserablemente abandonado. Pero pienso que es bello luchar. Un hombre no se siente orgulloso de las alegrías y del placer. En el fondo lo único que da orgullo y alegría al espíritu son los esfuerzos superados con bravura y los sufrimientos soportados con paciencia. Pero no gusta derrochar palabras a este respecto. ¿Qué hombre honrado ha mantenido por completo intactos a lo largo de los años sus esperanzas, planes, sueños? ¿Dónde está el alma cuyos anhelos, osados deseos, dulces y elevadas concepciones de la felicidad se cumplieron, sin tener que hacer descuentos en ellas?"
Murió precisamente dando un paseo, el día de Navidad de 1956, rodeado de nieve, algo que testimoniamos en este impactante e inquietante foto.
Gracias por la traducción a Katie Stearns.







