martes, 8 de julio de 2014

No es verano todo lo que reluce



Verano es que no escuches el despertador, amanecer con el Sol, la carrera de todas las mañanas, un café tranquilo en el Hércules, aunque ya no pueda tomarlo; la lectura relajada y dichosa de cualquier libro que me entusiasme, un paseo por el Centro viendo cosas bonitas, la cámara de fotos en la mano, una tapa de espinacas con garbanzos, sestear con un libro deslizándose entre tus manos, un vistazo a Internet, a las revista de moda, ducharte dejando tu pelo mojado, un paseo en bici para ver el atardecer y recalar con las estrellas en el Sonoro.





El verano es Lolita de Nabokov, un helado de vainilla doble con chocolate o, en mi caso, una cena de helado de yogur con frutas, aunque ya no pueda tomarlo.



El verano es vacaciones. Disfrutadlas!


…y una casa en la playa, con el mar de fondo.

miércoles, 25 de junio de 2014

El café que estrenaba las mañanas



A las tres de la tarde
de aquel trece de marzo,
la voz de mi hermano Ignacio en el teléfono:
"¿Puedes regresar?"
Y yo que quería contarle
del alba en California;
del cartel de la ballena jorobada
—cuarenta toneladas de energía
saltando en algún lugar de Alaska—;
del libro sobre la ballena spermacetti,
la Moby Dick que acometió al Pequod
y echó a pique los sueños
de su capitán alucinado;
del café que estrenaba las mañanas
con su campana oscura;
de las rubias empleadas de las tiendas
que en mi sed de comprar reconocían
las huellas del amor recién nacido.

¿Padre, hubieras querido que tu primer hijo
diera la mala nueva de que ya éramos menos?
En tus treinta minutos de agonía,
con el pie en el estribo de otro tren,
¿te acordaste de sus primeros pasos
cuando al pie de las sillas de montar
posaba como un pequeño Buda,
grave y solemne como los niños tristes?

"¿Puedes regresar?" Me dijo Ignacio.
Debajo de sus palabras se anunciaba
el valeroso miedo de ser débil,
la rabia por no soltar la brida del caballo.

Era, como en los Viernes Santos,
la hora en que llegó la quinta herida,
en aquel cuarto oscuro de Los Ángeles
donde Ignacio quería decirme, dijo, me decía
que a la tribu por ti capitaneada
la diezmaban de tajo,
que te ibas de plano, y nosotros contigo.
Y mientras yo pensaba que la vida
era para mi sed un mar pequeño,
te tirabas —sereno— de aquel puente
para dar comienzo a las preguntas.




Vicente Quirarte es un poeta y escritor mexicano nacido en 1954. Trabaja en la Universidad Autónoma de México D.F y ha ganado varios premios de ensayo y poesía. Este poema está incluido en Esa cosa tan de siempre editado por Pre-Textos.


Y mi hermano mellizo se llama Ignacio.



domingo, 15 de junio de 2014

Así es la vida

Así es la vida:

Recordar a la persona que me preguntaba invariablemente quién cantaba al oír el primer susurro de Frank Sinatra.
Eso es lo que dice todo el mundo: a veces estás arriba, otras abajo pero sé que estaré bien en junio.


Dije así es la vida:

Y aunque algunas persona disfruten pisoteando tesoros, no me desanimo porque el  mundo sigue dando vueltas y me queda mucho que ver y escuchar.

He sido esto, aquello, lo otro y lo de más allá.  Y aunque he caído muchas veces,  siempre, siempre he vuelto a la carrera.


Así es  la vida:

Puedo obviarla, rechazarla, incluso pensé dejarla, pero no, y si no pensara que vale un intento (“por lo bueno, por  lo malo y por el amor de Dios”, como diría Szymborska) volaría en vez de correr.

He sido esto, aquello, lo otro y lo de más allá.  Y aunque he caído muchas veces,  siempre, siempre he vuelto a la carrera.


Así es  la vida :

No puedo obviarla, pensé en dejarla, pero algo que me entusiasme aparecerá en julio.



Esto lo sabía Frank Sinatra.  La canción de la que hablamos hoy le llegó en 1966,  cuando pasaba un momento delicado (se estaba divorciando de Mia Farrow) y los nuevos grupos musicales ejercían de competencia en la listas musicales de Estados Unidos.
Una frase que aparentemente puede resultar negativa, Así es la vida, es tomada por Dean Kay (compositor del tema) y con su audacia añadida de La Voz le dan una vuelta de tuerca y la convierten en un tema positivo.  Eso es está ensalada: empezar de nuevo, desde el principio, con un desayuno sano, colorido y lleno de energía para esperar lo mejor de la vida. Sinatra lo sabía:  hay que vivir la vida llena de alegría, dejando atrás las penas y los fracasos porque lo mejor está por llegar y si no, esperen y vean.


Como me enseñaron, a sus pies, señor Sinatra.